jueves, 30 de junio de 2011

Arriesgarse, es de macho

Vuelto de mi ardua jornada laboral, me encuentro la sorpresa que aun tengo en la botella un "culito" de un vino recomendado que probé el martes.

Destapé, olí, y si, tal como me lo suponía: no entendí nada.

Así que hice lo que hay que hacer viejo, porque la vida de eso se trata, de las decisiones... carajo. Fui a la cocina, agarre una copa (porque detrás de este machote grande, peludo y de 114 kilos hay un ser muy delicado que bebe en copas) y me serví. Y volví a oler. Y no notaba nada raro, así que me lo estoy tomando.

Y esta bueno che...

Lección: el vino bien tapadito con su corchito, se bancó al menos 45 hs. Si, si, ya se puristas, sommeliers, blogeros feroces que me saltan al cuello, que seguramente perdió mas propiedades que las Madres de la Plaza con Shocklender, pero aun así el vino esta bueno y rico.

Los dejo, mientras me sigo tomando el rico fondito de este vino... se los recomiendo.

La pelota no dobla...

Podríamos hacer un tratado sobre la altura y sus efectos. Efectos en humanos, efectos climáticos, efectos especiales… pero nos convoca el efecto en las uvas, claramente.

Pueden encontrar data un poco mas especifica en este articulo escrito por nuestro amigo personal (porque si una vez comiste rabas con la mano en la misma mesa con una persona, podes considerarla tu amigo personal) Alejandro Martínez.

Yo voy para otro de los efectos de la altura, el comercial. Efecto que me llevo ayer al Salón Vino de Altura (hoy también esta) y que fue mi debut en un evento vinateril. Me cruce con algún que otro conocido, con escritores de blogs, con tipos que tienen programas de radio… en fin, toda gente entendida. Y yo, haciendo de receptáculo de venenos.

Voy a hacer una breve reseña: Lugar muy bonito, un hotel en la zona de Plaza San Martín. El salón era grande, sin embargo, alrededor de las 7:30 estallaba de gente. Se volvió complicado el acceso a los stands y el transito por el lugar, que, copa en mano era casi peligroso. La cantidad de expositores me sorprendió, esperaba menos. Muy buena convocatoria, entre gente del negocio e invitados (hay una categoría aparte para gente como yo, que no es del negocio, no entendía nada, pero fue igual).

Algo que me gusto fue que algunos stands eran “atendidos por sus dueños”. Creo que tiene un valor agregado el poder hablar directamente con el dueño del circo, el lugar del mono. Al menos la cara que uno pone cuando prueba el vino es vista por quien la tiene que ver. Es como un regalo, uno no puede disimular cuando algo le gusta o no.

Hubo 3 o 4 vinos de los que probamos (fui con mi pastor, claro esta…) que recuerdo me gustaron. A saber: Los Morros Malbec (no me pregunten año… creo que 2009) fue el que mas me gusto, Castillejo Malbec 2006, el torrontés también de Castillejo, y me olvido de uno o dos… Ahora entiendo a los que anotan. De la bodega Humanao también me había llevado un lindo recuerdo, Ah! Y el Amauta Syrah 2006…

Los torrontés estaban raros… algunos muy expresivos en nariz, pero caídos en boca, otros muy cerrados, otros interesantes, pero raros en líneas generales. Ningún fiel exponente, todos con su característica particular.

Cuestión, probé lo que llegue a probar y después entre el calor y la cantidad de gente, se puso incomodo el asunto, así que me despedí de mi primera experiencia en eventos vitivinividivinciriles.

Algo que me quedo: el fin de este evento es claramente comercial, y conocer el precio de los vinos no era detalle menor, sobre todo para quienes comercian vinos. Y en ese juego de precios, de debatir si un vino vale lo que cuesta, me sentí un poco útil. Porque desde mi humilde desconocimiento, era lo mas objetivo que podía ser. Así que de ese modo íbamos jugando a “cuanto pagarías por la felicidad que esto te genera?” y ahí descubríamos verdaderos buenos precios, verdaderas obviedades y verdaderos choreos.

Así cierro, mas naides se crea ofendido pues a ninguno incomodo… al fin y al cabo es cuestión de gustos y, a decir verdad, a mi la altura me da un poco de miedo….

miércoles, 29 de junio de 2011

Cualquiera opina... y lo escribe


Aparentemente hemos empezado a hacer uso de la Primera Enmienda de la Constitucion de los Estados unidos y como cualquiera escribe y puede publicar lo que se le ocurre, yo voy a hablar de vino, dispuesto a romper barreras.

Dispuesto a romper barreras? Claro que si. Si todos son conocedores, grandes profesionales, sibaritas, si hasta escriben mientras van aprendiendo y haciendo carrera, todos con aspiraciones de artistas (o mas bien, criticos de arte), yo quiero a ocupar un lugar determinante en la comunicación argentina de la ultima decada: opinologo.

Asi que voy a opinar sobre vinos y se los voy a contar, porque algo productivo le tengo que sacar a este gasto, no? Si, claro, inversion en satisfacción, eso quise decir.

Y a opinar desde hoy, desde ya, mientras me tomo un mate, del cual no voy a opinar.

Ayer a la noche, so pretexto de buscar unas cosillas y pagar algunas deudas, me acerque al comercio amigo, y queso de por medio -porque habia lija, no por el maridimiento, era un queso cualunque comprado en el chino- “El Hormiga”, señor cuyo nombre no voy a revelar pero vamos a citar repetidas veces, me invito a probar un producto que esta recien viendo la luz en las gondolas. Y es el unico lugar donde si por mi fuera la veria, porque en mi casa no la va a ver jamas.

Fulera la etiqueta, ya de entrada. Coincidimos en que tenia look de fiesta de 15. Este producto aparentemente tiene buena salida en el exterior. Lugar raro, el exterior.

En terminos mas tecnicos, no me gusto. Igual me lo tome. El Hormiga me dijo que soy consumidor de veneno. Cabernet Sauvignon no me acuerdo la añada, pero se le notaban los plug ins, tanto aromaticos como de sabor. No era ni moderno, ni amable, ni fresco, ni caracteristico (la etiqueta de atrás no paraba de mentir). Tampoco era barato. 31 pesos lo ubica muy cerca de uno de mis vinos amigos que Oh! Casualidad, es de la misma familia, lo unico que mi amigo es organico.

Pero en fin, vieron como es esto del consumo, del marketing, del qui si ió. Como va a estar por todos lados, muchos pensaran que 30 pesos lo pone por encima de otro mas barato o por encima de uno del mismo precio, pero menos famoso. Aunque este solo haga portacion de apellido. Es como esas familias que se quedan sin un mango pero se siguen sintiendo patricias. Pfff, diria Albert.

En fin, mi voto no es positivo para el primo de mi vino amigo.

Pero a no enojarse, es simplemente una opinión… y por lo menos asi lo veo yo!